Cuatro hojas de cálculo. Tres cuentas. Una tesorería que aguanta a base de voluntad.
Las cuotas del casal en una hoja. Los patrocinadores del torneo en otra. Los socios recaudados por transferencia con la referencia que la mitad pone mal. Informes de subvención hechos de memoria. En noviembre nadie se acuerda de dónde vino el dinero de marzo.